Validador de IBAN
Comprueba si un IBAN está bien escrito y mira de qué partes se compone.
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Un IBAN (International Bank Account Number) identifica una cuenta bancaria en un formato que aceptan los bancos de 89 países y territorios. Empieza con un código de país de dos letras y dos dígitos de control, seguidos del BBAN, el número de cuenta nacional reorganizado en un formato fijo que cada país registra ante SWIFT. Alemania usa 22 caracteres, Francia 27, Noruega solo 15 y Santa Lucía 32. Como un solo carácter equivocado puede enviar un pago al lugar erróneo o hacer que se devuelva días después, cada IBAN lleva dígitos de control que detectan casi todos los errores de escritura. Este validador hace las mismas comprobaciones que el sistema de un banco antes de aceptar una transferencia y explica en lenguaje sencillo qué falla cuando algo no cuadra.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se calculan los dígitos de control del IBAN?
¿Un IBAN válido significa que la cuenta existe?
¿La herramienta me dice a qué banco pertenece un IBAN?
¿Qué errores detectan los dígitos de control?
¿Por qué mi país no está en la lista?
¿Por qué un IBAN de Guadalupe o de Jersey empieza por FR o GB?
¿Qué son el formato impreso y el formato electrónico?
¿Es seguro pegar números de cuenta aquí?
Acerca de Validador de IBAN
Pega un IBAN con o sin espacios y la herramienta comprueba cuatro cosas en orden: que el código de país figura en el registro IBAN de SWIFT, que la longitud corresponde a ese país, que cada carácter del BBAN es del tipo correcto (cifra, letra o cualquiera) para su posición y que la comprobación mod-97 de ISO 13616 deja resto 1. Cuando todo es correcto, muestra el desglose en país, dígitos de control, código de banco y código de sucursal, según las posiciones que cada país publica en el registro, y te da el IBAN en formato impreso (grupos de cuatro) y en formato electrónico (sin espacios), listos para copiar. La pestaña de lote comprueba una lista entera, un IBAN por línea, y exporta los resultados en CSV, algo útil para limpiar un fichero de proveedores o de nóminas antes de subirlo. La pestaña de dígitos de control hace lo contrario: indicas un país y un BBAN y calcula los dos dígitos que lo convierten en un IBAN completo.
La lista de países es el registro completo, en la versión 103 de septiembre de 2026, con el IBAN de ejemplo del propio registro para cada país, para que pruebes con formatos reales, y con los territorios de ultramar que comparten los códigos francés, finlandés y británico. Todo ocurre en tu navegador: los números de cuenta que pegas nunca se envían, registran ni guardan. Ten en cuenta lo que un validador puede y no puede decirte. Un IBAN válido está bien formado, lo que descarta erratas, pero no demuestra que la cuenta exista, que esté abierta ni que pertenezca a la persona que figura en la factura. Para eso, usa la verificación del nombre del beneficiario de tu banco, si existe, antes de enviar dinero.
El IBAN empezó como un experimento europeo
El IBAN lo diseñó el European Committee for Banking Standards en los años noventa, cuando los pagos entre países europeos eran lentos y caros, en parte porque cada país escribía los números de cuenta de una forma distinta y los errores solo se descubrían después de que fallara un pago. La primera versión de ISO 13616 se publicó en 1997, y SWIFT se convirtió en la autoridad de registro que mantiene la lista oficial de formatos nacionales.
Durante años el IBAN fue opcional, y mucha gente lo conoció en facturas de otros países. El gran impulso llegó con la SEPA, la Zona Única de Pagos en Euros: desde 2014 el IBAN pasó a ser obligatorio para las transferencias y los adeudos directos en euros en toda la zona euro y sustituyó a los formatos de cuenta nacionales en los pagos cotidianos de casi toda Europa. Después la norma se extendió mucho más allá de Europa, a Oriente Próximo y a partes de África y América Latina, con Brasil, Arabia Saudí y Pakistán entre los países que la adoptaron.
La elección del 97 no es casual. Es el mayor número primo de dos cifras, y un módulo primo garantiza que cambiar una sola cifra, o intercambiar dos cifras vecinas, siempre altera el resto. Por eso dos pequeños dígitos bastan para proteger un número de cuenta de hasta 34 caracteres.