Censurar PDF
Tacha los datos privados de un PDF para que se borren de verdad, no solo queden ocultos bajo un recuadro.
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Censurar un documento significa retirar información antes de compartirlo: un nombre en un escrito judicial, un número de cuenta en un extracto bancario, un sueldo en un contrato, los datos de un paciente en un informe. El error clásico es dibujar un rectángulo negro sobre el texto en un editor de PDF. La página parece censurada, pero las palabras siguen guardadas debajo, y cualquiera puede seleccionarlas, copiarlas o extraerlas con una herramienta gratuita. Abogados, organismos públicos y grandes empresas han publicado documentos así y han visto cómo se recuperaba el texto oculto en pocas horas. Esta herramienta evita el problema reconstruyendo desde cero cada página que censuras, de modo que lo que hay bajo el recuadro negro deja de existir en el archivo.
Preguntas frecuentes
¿El texto censurado desaparece de verdad?
¿Por qué no basta con dibujar un rectángulo negro en un editor de PDF normal?
¿Por qué ya no puedo seleccionar texto en las páginas censuradas?
¿Por qué el PDF censurado pesa más que el original?
¿Cómo funciona la búsqueda para censurar?
¿Qué buscan los ajustes predefinidos?
¿Funciona con PDF escaneados?
¿Qué más se elimina del archivo?
¿Se sube mi PDF a algún sitio?
Acerca de Censurar PDF
Puedes marcar zonas de dos maneras. Arrastra rectángulos directamente sobre las vistas previas de las páginas con el ratón o con el dedo, y luego muévelos, cambia su tamaño desde las esquinas o bórralos. O busca en el documento una palabra, una frase o una expresión regular y deja que la herramienta coloque recuadros sobre cada coincidencia, con ajustes predefinidos para direcciones de correo, números de teléfono internacionales, números de cuenta tipo IBAN y grupos largos de dígitos parecidos a números de tarjeta. Los resultados aparecen en una lista con el texto de alrededor y como contornos en las páginas, para que desmarques los falsos positivos antes de convertirlos en recuadros. La búsqueda solo funciona donde el PDF tiene texto real: en páginas escaneadas, dibuja los recuadros a mano.
Al exportar, cada página con al menos un recuadro se convierte en una imagen a 150, 200 o 300 ppp, los recuadros se pintan sobre esa imagen y la página se guarda en un PDF nuevo solo como esa imagen, sin capa de texto, fuentes, anotaciones ni campos de formulario del original. Las páginas sin recuadros se copian tal cual, conservando el texto seleccionable y los enlaces web, o puedes convertir todas las páginas para máxima seguridad. El resultado es un documento nuevo, así que el título, el autor, las fechas, los metadatos XMP, los adjuntos, los datos de formulario y los scripts del original no pasan a él. Al terminar, la herramienta abre el resultado como lo haría cualquier lector de PDF y te dice si todavía se encuentra texto en las páginas censuradas. Todo ocurre en tu navegador y el archivo nunca se sube.
Censuras fallidas que llegaron a las noticias
En 2005, el ejército de EE. UU. publicó un informe sobre la muerte de un agente de inteligencia italiano en Irak con pasajes clasificados tapados con recuadros negros. Los lectores simplemente copiaron el texto del PDF, y los nombres y procedimientos ocultos estaban en los periódicos italianos en menos de un día. El mismo error se ha repetido muchas veces desde entonces, incluidos escritos judiciales del caso Paul Manafort en 2019, donde los periodistas recuperaron pasajes tachados en negro seleccionando y pegando el texto.
La palabra inglesa para esta tarea, redaction, es más antigua que todo esto. Viene del latín redigere, devolver o reducir, y durante siglos significó editar o preparar un texto para su publicación, sentido que conserva en varias lenguas europeas, donde la redacción es el equipo editorial de un periódico. El sentido de tachar las partes sensibles surgió en la práctica gubernamental y jurídica del siglo XX, cuando los censores trabajaban sobre papel con rotuladores negros y cuchillas.
En papel, un trazo grueso de rotulador destruye de verdad la información, al menos en la copia que se fotocopia y se publica. Los documentos digitales rompieron esa garantía, porque lo que ves en pantalla es solo una representación de los datos del archivo. Por eso una censura digital de verdad consiste en borrar o aplanar el contenido, no en ocultarlo.