Test de tiempo de reacción, mide tus reflejos
Mide tu tiempo de reacción online. Haz clic cuando la pantalla se ponga verde, obtén tu media en 5 rondas y compárala con la media humana de 273 ms.
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Un test de tiempo de reacción mide la rapidez con la que respondes a un estímulo visual, en este caso una pantalla que cambia de rojo a verde. Las reglas son sencillas: haz clic para empezar, espera mientras el panel permanece en rojo y haz clic lo más rápido que puedas en el instante en que se ponga verde. El retardo antes de cada cambio de color es aleatorio, entre dos y cinco segundos, así que no puedes anticipar el momento y tienes que confiar en tus reflejos reales. El test consta de cinco rondas y muestra tu media, que es una medida mucho más fiable que cualquier intento aislado, junto con tu mejor ronda y una valoración amistosa.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un buen tiempo de reacción?
¿Cómo funciona este test de tiempo de reacción?
¿Por qué el test usa cinco rondas en lugar de una?
¿Qué pasa si hago clic antes de que la pantalla se ponga verde?
¿Por qué el retardo antes de la señal verde es aleatorio?
¿Puedo mejorar de verdad mi tiempo de reacción?
¿La edad afecta al tiempo de reacción?
¿Por qué mi puntuación es peor en el móvil o en otro ordenador?
¿Los gamers y los deportistas son realmente más rápidos que la media?
¿Se guarda mi mejor resultado?
Acerca de Test de tiempo de reacción, mide tus reflejos
Lo que en realidad estás midiendo es una cadena biológica asombrosa. La luz de la pantalla llega a tu retina, la señal viaja por el nervio óptico hasta la corteza visual en la parte posterior del cerebro, se reconoce como la señal de salida, se transmite a la corteza motora y finalmente recorre tu brazo para activar los músculos del dedo. Todo eso lleva tiempo. Según los datos agregados de Human Benchmark, la media humana típica ante un estímulo visual ronda los 273 milisegundos. Curiosamente, las reacciones al sonido son más rápidas, unos 170 milisegundos de media, porque las señales auditivas llegan a los centros de procesamiento del cerebro por una vía más corta y veloz que las visuales.
Tu resultado depende de algo más que del talento puro. La edad importa: la velocidad de reacción suele alcanzar su punto máximo entre los veinte y los veinticinco años y después disminuye de forma gradual. La fatiga te ralentiza de forma medible, y por eso las pruebas de reacción se utilizan en la investigación del sueño y en estudios de seguridad vial. La cafeína produce una mejora pequeña pero real en el estado de alerta y en la velocidad de respuesta. Las poblaciones entrenadas también destacan: los jugadores profesionales de videojuegos, los pilotos de caza y los deportistas de élite en disciplinas de respuesta rápida registran habitualmente medias muy por debajo de los 250 milisegundos, y los mejores profesionales de los esports suelen situarse entre 150 y 190 milisegundos. Como referencias aproximadas: menos de 200 ms es excepcional, de 200 a 250 ms es más rápido que la mayoría, de 250 a 300 ms está justo en la media, y por encima de 300 ms normalmente solo significa que estás cansado, distraído o usando una pantalla lenta.
Si quieres mejorar tu puntuación, empieza por lo básico: duerme bien, haz el test cuando estés despejado y no somnoliento, y calienta con un par de rondas de prueba antes de tomarte un resultado como tu nivel real. Siéntate cerca de la pantalla, mira al centro del panel y apoya el dedo suavemente sobre el botón del ratón o la barra espaciadora para que el movimiento físico sea lo más corto posible. La práctica regular también ayuda: los estudios con jugadores y deportistas muestran que el entrenamiento constante en tareas de respuesta rápida produce mejoras pequeñas pero duraderas. Por último, recuerda que tu hardware añade latencia: monitores, ratones y pantallas táctiles aportan decenas de milisegundos cada uno, así que compara puntuaciones en el mismo dispositivo y no entre dispositivos distintos.
Del laboratorio de Galton a la parrilla de salida de la F1
La medición científica del tiempo de reacción es más antigua de lo que podrías pensar. En la década de 1880, el polímata victoriano Francis Galton montó un laboratorio antropométrico en la Exposición Internacional de la Salud de Londres, donde los visitantes pagaban una pequeña tarifa para que se midieran sus facultades físicas y mentales, incluido su tiempo de reacción ante imágenes y sonidos. Galton reunió datos de unas 17.000 personas, uno de los mayores conjuntos de datos del siglo XIX, y sus cifras de tiempo de reacción visual simple, en torno a 190 milisegundos con su aparato de péndulo, siguen siendo una referencia fascinante que los investigadores modernos revisitan cuando debaten si los humanos nos hemos vuelto más rápidos o más lentos desde entonces.
El tiempo de reacción tiene consecuencias muy serias en el deporte de élite. En atletismo, las normas de World Athletics definen como salida en falso cualquier arranque de velocidad con una reacción inferior a 100 milisegundos, con el argumento de que ningún ser humano puede percibir realmente el disparo y responder tan rápido, así que cualquier cosa más veloz tiene que ser anticipación. Los sensores de presión de los tacos de salida lo miden al milisegundo, y una sola salida en falso descalifica al atleta de inmediato, una regla que ha acabado con las aspiraciones de estrellas de este deporte en pleno campeonato. Los pilotos de Fórmula 1 afrontan una prueba parecida en cada carrera: cinco luces rojas se encienden una a una y luego se apagan tras una espera deliberadamente aleatoria, y los pilotos arrancan de forma habitual en unos 200 milisegundos tras el apagado. Si reaccionan antes de que se apaguen las luces, los sensores del coche detectan una salida anticipada, con penalización automática.
La ciencia también ha trazado cómo cambia el tiempo de reacción a lo largo de la vida. Un conocido estudio de la Universidad Simon Fraser, que analizó a miles de jugadores del juego de estrategia StarCraft 2, halló que la velocidad cognitivo-motora alcanza su máximo en torno a los 24 años, con un declive lento y constante a partir de entonces. El detalle alentador es que los jugadores mayores lo compensaban con estrategias más inteligentes y hábitos más eficientes, rindiendo mucho mejor de lo que su velocidad bruta haría predecir. El tiempo de reacción es además una señal de salud genuina: grandes estudios de cohortes han encontrado que unos tiempos de reacción más lentos y variables en la mediana edad se correlacionan con la salud a largo plazo, y por eso una tarea tan simple, vigilar una luz y pulsar un botón, sigue teniendo un lugar en la investigación médica moderna.